Newsletter Kaizen 3-1-1-1 3 Citas 1 Cuento 1 Recomendación 1 Podcast

3 CITAS:

“Sé amable cuando sea posible. Siempre es Posible”.- Dalai Lama
“Ningún acto de amabilidad, no importa lo pequeño que sea, se pierde”.- Aesop
“Haz cosas para la gente que te rodea, no por lo que ellos son o lo que te vayan a hacer de vuelta, si no por lo que TÚ ERES”.- Harold S. Kushner

1 CUENTO “EL SACO MASCOTA”

Desde que era muy niño, Mateo dedicó todas sus energías a encontrar el Saco Mascota, el más famoso objeto que había creado el mago Cachuflo. Nadie sabía qué tenía dentro para hacerlo tan especial, pero según decían, era capaz de hacer todo lo que su amo le ordenara. Mateo, convertido en un poderoso caballero, fue implacable en su búsqueda, superando todo aquello que se interponía en su camino, y cuando sus esfuerzos tuvieron recompensa y encontró el saco viviendo escondido en una cueva, se sintió el hombre más feliz del mundo.
Pero resultó que el saco estaba lejos de ser una buena mascota: gruñía cada vez que le pedían hacer algo, incluso aunque el caballero le amenazaba con sus armas; si algo se le metía en la cabeza no había forma de sacárselo, y no dejaba de morder, por más golpes que le daba Mateo para que no lo hiciera. Decepcionado tras meses de aguantar tan insufrible mascota, Mateo decidió venderla en el mercadillo, pero era tan molesta e insolente, que apenas nadie se acercaba a preguntar por su precio. Entonces se le acercó Diana, una anciana mujer ciega, conocida de todos en aquella ciudad por su amabilidad y optimismo.
– Yo me quedaré con tu mascota, aunque no tengo mucho para pagarte.
Mateo se sintió aliviado al deshacerse del molesto saco, pero al momento vio cómo el saco hacía todo tipo de juegos y cariñosas piruetas con la anciana. Lleno de sorpresa, lo arrancó de sus manos, pero nuevamente el saco se tornó agresivo e insufrible. Entonces, rojo de ira, y tras arrojarlo al suelo, tomó su espada y lo rajó de arriba a abajo.
Y al hacerlo, quedó petrificado. Por el roto comenzaron a salir cientos de pequeños Mateos, todos furiosos y gritones, que lanzaron toda su furia contra el caballero. Y posiblemente hubieran acabado con él, si no fuera porque Diana se agachó a tomar el saco, y al hacerlo, todos los Mateos se transformaron en amables Dianas, volvieron al saco, cerraron la abertura, y comenzaron a jugar con su nueva dueña…
Así comprendió Mateo que nada había malo en aquel saco que no estuviera previamente en él mismo, y con el mismo empeño con que persiguió el saco, se propuso mejorarse a sí mismo. Y lo consiguió de tal forma, que cuando la adorable Diana le dejó el saco poco antes de morir, realizaron juntos tantas proezas y tan maravillosas, que darían para escribir cien libros.

Cuento de Pedro Pablo Sacristán extraído de https://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/el-saco-mascota

1 RECOMENDACIÓN:

“Recibimos lo que damos a los demás, así que para recibir cosas buenas debemos dar cosas buenas”

1 PODCAST:
Esta semana te invito a que escuches el episodio “Ser Amable es Saludable”
Lo puedes escuchar completo sólamente:
– en iVoox: https://go.ivoox.com/rf/75042069
– en web de ADUM: adum.es/kaizenleanpodcast (Episodio 66)

3 CITAS:

“Una de las mayores dormas de respeto es escucha lo que otros nos tienen que decir”.- Bryant H. Mc Hill
“El problema más grande en la comunicación es la ilusión de que ha tenido lugar”.- George Bernard Shaw
“El Arte de la Escucha Efectiva es ESENCIAL para una clara COMUNICACIÓN y una CLARA COMUNICACIÓN es necesaria para tener ÉXITO en la gestión y el liderazgo”.- James Cash Penney

1 CUENTO “EL PATITO PARLANCHÍN” (Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. No vale pensar en nadie mientras leas el Cuento 😂😂😂)

Había una vez un patito parlanchín. Era un patito muy sociable y extrovertido, al que le gustaba mucho hablar, en muchas ocasiones hablaba y hablaba sin parar. Cuando estaba con sus amigos hablaba y hablaba sin parar y solía ser el centro de atención allá donde fuera.

 

A todos les gustaba mucho escuchar al patito parlanchín, ya que era muy gracioso, y simpático, y siempre tenía historias y anécdotas interesantes que contar. Pero ocurrió que el patito parlanchín se acostumbró a ser el centro de atención y cada día hablaba más y más. Tanto hablaba que se olvidó escuchar a los demás. El patito parlanchín pensaba que su conversación era muy interesante, así se lo habían hecho saber muchas veces, y pensaba también que los demás no tenían cosas interesantes que contar.

 

Así fue como, pronto todos sus amigos empezaron a hartarse de escucharle sin ser escuchados. Comenzaron a cansarse de no ser escuchados. Ellos también necesitaban contar sus cosas, ellos también necesitaban dar sus opiniones y sus ideas y contar lo que les preocupaba o lo que les pasaba en su día a día.

 

Poco a poco el patito parlanchín se fue quedando solo. Sus amigos no le llamaban y siempre tenían algo que hacer cuando el patito parlanchín intentaba quedar con ellos. El patito parlanchín se puso muy triste porque no tenía quien le escuchase. Necesitaba hablar y sentirse escuchado. Fue entonces cuando se dio cuenta de que él no había escuchado a sus amigos durante mucho tiempo. Comprendió que éstos seguramente también necesitaban ser escuchados. Comprendió que seguramente se habrían sentido solos al no poder expresar lo que les preocupaba.

 

Al comprender esto, pudo saber porque sus amigos ya no le llamaban, pudo saber que necesitaban ser escuchados.
Decidió reunirlos a todos y con mucho esfuerzo lo consiguió. Para sorpresa de todos, el patito parlanchín estuvo callado, escuchando atento a todos ellos, uno a uno.
Desde entonces, el patito parlanchín, sigue siendo un patito muy simpático y hablador, pero ahora ha aprendido a escuchar a sus amigos.

1 RECOMENDACIÓN:
Reenvía el Cuento del Patito Parlanchín a la primera persona que te ha venido a la mente al leer el cuento.
Igual todavía no lo conoce (el cuento)

1 PODCAST:
Esta semana te invito a que escuches el primer episodio de la Serie Liderazgo con Humor, con Joan Plans
Lo puedes escuchar completo sólamente:
– en iVoox: https://go.ivoox.com/rf/75229583
– en web de ADUM: adum.es/kaizenleanpodcast (Episodio 67)

3 CITAS:


“Lo que más me sorprende del hombre occidental
es que pierden la salud para ganar dinero,
después pierden el dinero para recuperar la salud,
y por pensar ansiosamente en el futuro
no disfrutan el presente, por lo que no viven ni el presente
ni el futuro… Y viven como si no tuviesen que morir nunca…
y mueren como si nunca hubieran vivido”.
 
Dalai Lama



“Cada día me miro en el espejo y me pregunto: Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?. Si la respuesta es No durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo”.- Steve Jobs

“El tiempo tiene más valor que el dinero. Tú puedes tener más dinero, pero no puedes tener más tiempo”.- Jim Rohn


1 CUENTO “EL EJECUTIVO Y EL PESCADOR”

Había una vez un joven ejecutivo que iba paseando por una bonita playa. Iba vestido con sus bermudas (de marca), su polo (también de marca), su calzado deportivo (de otra marca diferente), sus gafas de sol, su reloj y su móvil colgando de la cintura e iba peinado con abundante gomina en el pelo.
Mientras paseaba por la orilla de la playa se encontró con un pescador que con gesto de gran felicidad, estaba recogiendo sus redes llenas de pescado. El pescador amarraba su pequeña barca cuando el ejecutivo se le acercó y le dijo:
—Ejem… Disculpe, pero le he visto llegar con el barco y cómo descargaba el pescado. ¿No es muy temprano para volver de faenar?
El pescador le miró de reojo, sonrió y recogiendo sus redes le preguntó:
—¿Temprano? ¿Por qué lo dice? Yo ya he terminado y he pescado lo que necesito.
—¿Ya ha terminado de trabajar hoy? ¿Tan Pronto? ¿Cómo es eso posible? —dijo el incrédulo ejecutivo.
—Mire —se dispuso a responder el pescador—: yo me levanto a las 9 de la mañana, desayuno con mi mujer y mis hijos, luego les acompaño al colegio y, sobre las diez de la mañana, subo a mi barca, salgo a pescar, faeno durante unas cuatro horas y a las dos de la tarde estoy de vuelta. Con lo que obtengo durante esas cuatro horas, tengo suficiente para que vivamos mi familia y yo, sin holguras, pero felizmente. Después de comer en mi casa hago la siesta, voy a recoger a los niños al colegio en compañía de mi mujer, paseamos y conversamos con los amigos, volvemos a casa, cenamos y nos metemos en la cama, felices.

El ejecutivo, tras escuchar las palabras del pescador, sintió la irrefrenable necesidad de ofrecerle su opinión de consultor:
—Verá, si me lo permite, le diré que está usted cometiendo un grave error en la gestión de su negocio. El “coste de oportunidad” que está pagando es, sin duda, excesivamente alto. Usted está renunciando a un pay-back impresionante. ¡Su EBIT (Beneficio)  podría ser mucho mejor! Y su “umbral de máxima competencia” seguro que está muy lejos de ser alcanzado.

El pescador miró al ejecutivo con cara de circunstancias, mostrando una sonrisa socarrona, sin entender exactamente dónde quería llegar aquel hombre ni por qué utilizaba palabras que no había escuchado en su vida. Ante el silencio del pescador, el ejecutivo siguió hablando:
—Podría sacar muchísimo más rendimiento de su barco si trabajara más horas, por ejemplo, de ocho de la mañana a diez de la noche.
El pescador se encogió de hombros y le dijo:
—Y eso, ¿para qué?
—¿¡Cómo que para qué!? —le preguntó sorprendido—: ¡Obtendría por lo menos el triple de pescado! ¡¿O es que no ha oído hablar de las economías de escala, del rendimiento marginal creciente, de las curvas de productividad ascendentes?! En fin, quiero decir que con los ingresos obtenidos por tal cantidad de pescado, en menos de un año, podría comprar otro barco mucho más grande y contratar un patrón…

El pescador interrumpió el monólogo del ejecutivo:
—¿Otro barco? ¿Y para qué quiero otro barco y además un patrón?
—¿Que para qué lo quiere? ¡¿No lo ve?! ¿No se da cuenta de que con la suma de los dos barcos y doce horas de pesca por barco podría comprar otros dos barcos más en un plazo de tiempo relativamente corto? ¡Quizá dentro de dos años ya tendría cuatro barcos, mucho más pescado cada día y mucho más dinero obtenido en las ventas de su pesca diaria!
Y el pescador volvió a preguntar:
—Pero todo eso, ¿para qué?
El ejecutivo soltó un bufido y continuó:
—¡Hombre! ¡¿Pero está ciego o qué?! Porque entonces, en el plazo de unos veinte años y reinvirtiendo todo lo obtenido, tendría una flota de unos ochenta barcos, repito, ¡ochenta barcos! ¡Que además serían diez veces más grandes que la barcucha que tiene actualmente!

El pescador comenzó a reír a carcajadas y, una vez más, preguntó:
—¿Y para qué quiero yo todo eso?

El ejecutivo, desconcertado por la pregunta comenzó a gesticular y a elevar más la voz:  
—¡Cómo se nota que usted no tiene visión empresarial ni estratégica ni nada de nada! ¿No se da cuenta de que con todos esos barcos tendría suficiente patrimonio y tranquilidad económica como para levantarse tranquilamente a las nueve de la mañana, desayunar con su mujer y sus hijos, llevarlos al colegio, salir a pescar por placer a las diez y sólo durante cuatro horas, para luego volver a comer a casa, hacer la siesta…?
El pescador respondió:
—¿Y eso no es todo lo que ya tengo ahora?

 

1 RECOMENDACIÓN

YOLO (You Only Live Once)
Por si no sabes inglés, Sólo Vivimos, Sólo Vives Una Vez.
DISFRUTA LA VIDA
“Haz lo que te haga Feliz”



1 PODCAST:

Esta semana te invito a que escuches este primer episodio de “Kaizen y Filosofía de Vida”
Lo puedes escuchar completo sólamente:
– en iVoox: https://go.ivoox.com/rf/75675438
– en web de ADUM: adum.es/kaizenleanpodcast (Episodio 70)

3 CITAS:

“Si no te gusta algo, cámbialo. Si no puedes cambiarlo, cambia tu actitud”.- Maya Angelou

“Estaba triste porque no tenía zapatos, hasta que en la calle me encontré a un hombre que no tenía pies”.- Proverbio persa

“La actitud es una pequeña cosa que marca una gran diferencia – Winston Churchill


1 CUENTO “Los dos lobos que luchan”

Cuenta una antigua leyenda india, concretamente de los Cherokees, que un sabio anciano hablaba durante una noche de luna llena con sus nietos. Alrededor de una hoguera, al anciano le gustaba hablar de sus emociones con los niños, y contarles bellas historias que les ayudara a entender nuestros actos.
Esa noche, sus nietos le miraban con mucha atención. El anciano se movía nervioso, aturdido. Y los niños le preguntaron:
– Abuelo, ¿qué te pasa?
Y él contestó:
– Siento como si dos lobos estuvieran peleando dentro de mí, en mi corazón. Uno de ellos es un lobo violento, lleno de rabia, vengativo y envidioso. El otro lobo sin embargo es bueno, compasivo, generoso… está lleno de amor.

Los niños se quedaron atónitos. Y después de un largo silencio, preguntaron:

– Abuelo, ¿ y quién ganará la pelea?
Y el abuelo contestó:
– Aquel a quien yo alimente.

Moraleja: ‘Puedes ser un lobo lleno de ira y rencor o un lobo repleto de generosidad y amor. Todo depende del lobo al que alimentes’.

 

1 RECOMENDACIÓN

NO HACE FALTA QUE VAYA TODO BIEN PARA TENER UNA BUENA ACTITUD.
ES PRECISAMENTE 
AL REVÉS


1 PODCAST:

Esta semana te invito a que escuches cualquiera de mis podcast sobre  “Kaizen y Filosofía de Vida”. Son 4.
Lo puedes escuchar completo:
– en web de ADUM: adum.es/kaizenleanpodcast (Puedes escucharlos todos)
– en iVoox:
Episodio 70: https://go.ivoox.com/rf/75675438
Episodio 71: https://go.ivoox.com/rf/75854209

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