¿Perfección o Excelencia?

Siempre andamos preocupados por el pasado y por el futuro, y no acabamos de disfrutar el momento presente. Recuerda que el presente es lo único que tenemos. Es, como la palabra en inglés indica, un regalo.

Pero hay muchas formas de no disfrutar plenamente del momento presente. Una de ellas es la búsqueda, consciente o inconsciente, de la perfección.

La obsesión con la perfección genera miedo (al error, a la crítica, al fracaso, a los conflictos, al que dirán) y eso, finalmente, termina limitándote.

Seguro que más de una vez te habrá ocurrido estar trabajando en algo y que vuestro cerebrito se ponga a cabilar “me tiene que salir perfecto”, “tengo que hacerlo de 10, no me vale otra cosa”

Pero, olvídalo. La perfección no existe, o al menos así lo creo yo.

¿Qué deberíamos tratar de buscar en vez de la perfección?

¿La Excelencia? ¿Ser Excelentes? ¿Cuál es la diferencia entre excelencia y perfección?”

Excelencia es el intento, reiterativo y continuo, de hacer una actividad (o ser una persona), cada vez mejor usando como punto de partida el intento anterior, es decir, pensar que siempre hay oportunidades de mejorar

Por otro lado, en la Perfección ya no existe esa oportunidad, se ha llegado al tope, al 100% de lo que podría hacerse. No hay ya espacio para la mejora.

Me encanta la historia que hay tras el nombre de Toyota. No sé si lo sabéis pero originalmente el nombre de la compañía era Toyoda (por el nombre de la familia).

El nombre original, Toyoda, se escribe utilizando 10 caracteres. Sin embargo, Toyota, nombre final de la empresa, se escribe con 8 caracteres.

Hay 2 “Leyendas” respecto a por qué cambiaron el nombre. La que más me gusta a mi es la primera.

  1. 10 caracteres implica “Perfección”, 10 sobre 10. Máxima nota en un exámen. Cambiando a Toyota sólo son 8 caracteres. 8 sobre 10. No somos perfectos. El mensaje es claro: Siempre podemos mejorar. No creemos en la perfección.

 

  1. La otra leyenda es que en Japón el 8 es el número de la suerte. También ha sido siempre mi número favorito, quizás sea por eso que soy una persona con suerte.

 

“La autocomplacencia con la situación actual puede ser el primer paso hacia el deterioro”.- Eiji Toyoda

 

También recuerdo a, quizás, uno de mis mejores profesores en el colegio (que luego también tuve en la Universidad). Don Jose Martí Dolz. Profesor de Dibujo Técnico, en la época en la que el compás, la escuadra y el cartabón eran herramientas fabulosas, y los Rotring nos hacían emocionarnos cada día por ser mejores… y por no emborronar nunca el folio en blanco…

Recuerdo la ilusión cada vez que le entregábamos los trabajos (no sólo mía si no de la gran mayoría de los alumnos). La expectación a la hora de recibir las notas.

Don Jose inventó una manera excelente de puntuar los trabajos. Normalmente se calificaban entre 0 y 10 puntos, pero él añadió los puntos positivos a cada número… Así un 8+ era más que un 8. Y un 9,5+++++ era mucho más valorado que el 9,5.

Incluso el 10 no era la perfección del trabajo, porque al 10 le añadía +++++ y, en muy raras ocasiones (recuerdo una vez a mi) el 10+++++…. (con puntos suspensivos). Era la bomba!!! Era la felicidad absoluta y entonces te decía:

  • Lucero, ¿cómo es la vida?
  • La Vida es Maravillosa.

Y así lo es, con sus imperfecciones.

Volvamos tras estas historia al debate (si todavía lo tienes) entre la Excelencia y la Perfección

¿Cómo definimos al perfeccionista?

El Perfeccionista es una persona que considera cualquier cosa que no sea perfecta como inaceptable.

La perfección, entonces, no es la búsqueda de la excelencia, es la búsqueda de lo inalcanzable.

La perfección te roba tiempo y energía. Te obliga a buscar metas inalcanzables, porque no importa lo que hagas, nada es suficientemente bueno. En la búsqueda de lo perfecto, niegas ver las cosas como son, e insistes en vivir una ilusión que no existe, fuera de tu alcance.

La perfección es una de las raíces de la procrastinación (de dejar las cosas para luego, para otro momento). [email protected] perfeccionistas, en muchas ocasiones, evitan o posponen las tareas que se necesitan hacer, por creer que las consecuencias de no hacer algo es preferible a las consecuencias de hacer algo imperfectamente.

¿Acaso son las consecuencias de no hacer algo preferibles a las consecuencias de hacer algo imperfectamente? ¿Cuál es el precio para ti de buscar la perfección?

Los humanos somos perfectos en nuestra imperfección.

¿Que es la buscada perfección acaso? ¿No cometer errores? Los humanos somos solo humanos. Nos cansamos, olvidamos, nos distraemos, nos confundimos. Los errores son solo oportunidades de aprendizaje. De los errores aprendemos como hacer las cosas y como no hacerlas. Los errores contribuyen a un mejor desempeño. Siempre estamos mejor después de cometer un error, por lo que podemos aprender, como crecemos, y qué escogemos hacer con lo que aprendemos.

Desde mi punto de vista, incluso la vida misma va de desarrollo personal y profesional. De trabajar por ser excelentes y no perfectos

La excelencia va de la mano de la humildad, de saberte débil e ignorante para posteriormente ser más fuerte y más sabio.

Pero para ser excelentes, necesitamos probar y probar, y muchas veces, seguro, equivocarnos para poco a poco alcanzar nuestra mejor versión. Pero para que cada iteración tenga un sentido y realmente valga la pena, tiene que haber un aprendizaje.

El problema es que el aprendizaje no viene gratis. El error, el rechazo, el fracaso, la frustración y la desilusión vienen acompañándole. Eso duele y la gran verdad es que le huimos al dolor.

Entonces, si quieres ser excelente, acepta el dolor, aprovecha los aprendizajes y ten la paciencia y la sabiduría para disfrutar todo ese proceso.

Deja de obsesionarte con “trabajo perfecto”, “la pareja perfecta”, “el cuerpo perfecto”, “el post perfecto”, “la profesión perfecta” o la “vida perfecta”. No existen.

La excelencia no tiene límites. Es lo maravilloso de la excelencia. Lo que aceptamos como excelencia hoy, seguro que no será lo mismo mañana, ni en unas semanas, ni en cinco años.

No le tengas miedo a cometer errores, ten miedo de no aprender de ellos y de no seguir adelante.

Y recuerda, como ya decía Voltaire, que  “La Perfección es Enemiga de lo Bueno”

1 comentario en “¿Perfección o Excelencia?”

  1. Carlos Franco

    Buenos días Rafa. “Excelente” artículo. Me ha servido para reflexionar sobre su contenido mientras lo leía. Gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable ADUM, Soluciones de Productividad SL.
  • Finalidad  Moderar los comentarios.
  • Legitimación Su consentimiento.
  • Destinatarios  Raiola Networks.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Ir arriba
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad
Abrir chat
¿Hablamos? Estamos para ayudarte