Ser Amable… Es Saludable

En una sociedad donde reina la prisa, la interacción digital (Teléfono. Whatsapp, email, Facebook, Instagram, Linkedin, Facebook,….) y la supuesta falta de tiempo, muchos creen que ser amable está en desuso, que ya no “es moda”…

 

Así, por ejemplo, nos cuesta trabajo pararnos para saludar a alguien con calma y preguntarle por la salud.

Y lo sorprendente es que si la aplicáramos más en nuestra vida se eliminarían la mayoría de los conflictos.

 

Hay una frase que encaja a la perfección con el tema de este artículo y por eso aprovecho para citarla:

 

Trata a los demás como te gusta que te traten a ti.

¿Pero, qué es ser amable?

Ser amable es la capacidad que tiene una persona para mostrar respeto, simpatía y afecto hacia los demás. Ser amable es dirigirse al otro con educación y humanidad. Tratar de mejorar la situación o el estado de ánimo de la otra persona. Regalar una sonrisa, un abrazo o una palabra afectuosa. Ser amable implica pensar antes de hablar o actuar.

 

Ser amable es un acto de amor hacia ti y hacia los demás. Implica respeto y madurez ya que evita volcar tus frustraciones o rabia en los otros.

 

La amabilidad es gratis y no hace daño ni al que la practica ni al que la recibe. No sólo es que no haga daño, es que tiene unos efectos secundarios fabulosos para todas las partes, ya que te hace sentir bien a ti y a los demás.


La amabilidad, aparte de mejorar nuestras relaciones, genera endorfinas que, a su vez, reducen los niveles de cortisol —hormona del estrés y de la ansiedad—, y aumentan las oxitocina —hormona del amor y de la confianza—.

La oxitocina, además de ser la hormona encargada del parto y la lactancia, se encuentra en la base de dos fenómenos primordiales de la vida emocional: la confianza y la empatía. Por tanto, es una herramienta clave en las relaciones sociales y en la manera que tenemos de interactuar con otros.

Ser amable, activa la oxitocina y mejoran la hipertensión y los problemas cardiovasculares, bajan los niveles de colesterol y disminuye la sensación de dolor. Incluso, acabo de leer hoy mismo que es fantástico para la piel y para prevenir esas arruguitas que tan poco nos gustan.

Cuando la oxitocina está elevada, la amígdala del cerebro, zona encargada del miedo, se desactiva; por lo tanto, la ansiedad, la angustia, las obsesiones y los pensamientos negativos disminuyen en intensidad.

Todos estos efectos nos conducen a una sensación de equilibrio y bienestar interior.

Existen personas cuya amabilidad parece ir insertada en sus genes, casi no precisan esfuerzo porque es algo que les sale de forma natural. Sin embargo, hay personas que tienen dificultad para ser amables, afectuosas o cercanas. Estas últimas, deben practicar poco a poco porque hay que evitar resultar falsos; pocas cosas generan más rechazo que la sensación de hipocresía o simulación.

Amabilidad no es Buenismo

Tampoco conviene confundir amabilidad con ingenuidad o buenismo. Si una persona no sabe medir el grado de amabilidad que desprende, puede acabar convirtiéndose en víctima de alguien que la use o manipule. Hay gente que se aprovecha de manera escandalosa de las personas amables.

Sabéis que soy valenciano. Y aquí hablamos el valenciano, o valenciano-catalán (primos hermanos). En Valenciano, ser BUENO se dice ser BÓ.

Pero, Cuidado, SI ERES DOBLEMENTE BUENO… puedes ser BOBO…

Pon más atención a tus relaciones con la familia, amigos, compañeros de trabajo, vecinos… Intenta generar un vínculo más agradable y que tu relación sea más cercana. Invierte en las personas. Ofrece tu presencia y ayuda reales. (No vale un “para cualquier cosa que necesites…” vacío de contenido).

Prueba a ser amable. Hay mucho en juego. Si te lo propones de verdad, eres capaz de alterar tu cerebro, tus emociones y tu bioquímica.

En una sociedad que tiende a la soledad y al aislamiento, busca salir de ti mismo. Tu vida se mide no por lo que recibes, sino por lo que das.

6 beneficios de ser amable

Déjame recordarte 6 beneficios de ser amable, de practicar la amabilidad y que pueden cambiar tu vida.

  1. Aumenta tu autoestima. Realizar actos de amabilidad te proporciona tranquilidad y te llena de energía positiva.
  2. Mejora tu saludya que reduce el estrés, mejora el sistema cardiovascular, equilibra la presión arterial y genera bienestar físico y emocional.
  3. Reduces tensionesal evitar los conflictos, te ayuda a interactuar socialmente y genera buenas relaciones con los demás.
  4. Genera felicidada ti y la de los demás. Al realizar actos amables, tanto tu como el resto de personas se sienten mejor.
  5. Atraes a tu vida personas amables. La amabilidad funciona como un imán, en cuanto empiezas a practicarla se contagia a las personas que la reciben. ¿A quién no lo gusta recibir una palabra o un gesto amable? Sin darte cuenta estarás rodeado/a de personas amables y mejorará tu calidad de vida.
  6. Y por si fuera poco todo lo anterior…. Es bueno para tu piel!

Rafa Lucero

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